Apuntes cofrades #1
Vivir en Sevilla significa asumir ciertas cosas. Seas o no creyente, te guste o no el soberbio espectáculo de las procesiones de Semana Santa (por cierto, tan difícil de casar con el espíritu cristiano), has de asumir que durante toda una semana la ciudad quedará colapsada por el fervor cofradiero.
Como ciudadano, uno participa tácitamente en la cesión del espacio público a las hermandades, y acepta sin chistar las molestias que ello implica; todo para que se mantenga una tradición que, es innegable, forma parte de la esencia misma de la ciudad. Todos, voluntaria o involuntariamente, somos partícipes de esta celebración.