El miedo a los bárbaros
Hay ensayos provocadores y ensayos tranquilos. Los primeros buscan despertarnos bruscamente de nuestro letargo intelectual, abofeteándonos con ideas incómodas. Los segundos persiguen en cambio calmar nuestras pasiones, apagar el fuego de los prejuicios: nos llevan de la mano por caminos ya transitados, y nos ayudan a interpretar lo que nos rodea.
“El miedo a los bárbaros” de Todorov pertenece a esta segunda clase. Se lee con extrema facilidad, refleja lo que uno intuía pero no había hecho el esfuerzo de articular en palabras. A día de hoy, este ejercicio de reflexión pausada se hace absolutamente necesario.