Demagogia
La demagogia es un instrumento muy útil: sirve para distorsionar el debate sobre asuntos que nos resultan incómodos, y ayuda a construir argumentos falaces pero al mismo tiempo sencillos, contundentes y fácilmente comprensibles por la masa. Es decir, argumentos perfectos para convencer a aquellos cuya postura se basa más en el prejuicio que en la reflexión. A veces la demagogia tiene también un efecto colateral: la banalización de ciertas cuestiones que, sin tener relación con el objeto de la manipulación, se traen a colación para construir la falacia.
¿Un ejemplo? La nueva campaña antiabortista de la Iglesia.